Huella de carbono en eventos: Caso de éxito La Brutal, en San Rafael, Mendoza.
¿Es posible reducir la huella de carbono en eventos integrándolo a la experiencia del público?
Acá te contamos, paso a paso, qué hicimos y qué resultados obtuvimos en La Brutal, la fiesta que se hizo en San Rafael, Mendoza, por el Día del Amigo, con cuatro estrategias de sustentabilidad concretas para reducir la huella de carbono en eventos. Logramos que el público se involucrara y que se redujeron las emisiones en comparación con ediciones anteriores.
1. Incentivos de movilidad sustentable
La única forma real de llegar al predio de La Brutal era en auto particular. No había transporte público ni alternativas de movilidad activa.
Antes del evento, lanzamos una campaña de comunicación puntual: si llegabas al predio en un grupo de 4 o 5 amigos en el mismo auto, te llevabas un premio por reducir tu huella de carbono individual. Se puso a disposición más de 100 premios para canjear en los foodtrucks y en las barras del evento, así que además de reducir su impacto, la gente se llevaba algo concreto a cambio.
Esta acción fue clave, ya que sabemos que aproximadamente el 90% de la huella de carbono total del evento proviene de cómo y desde dónde llegaron los participantes a la fiesta. El factor de ocupación promedio de un auto de uso particular suele ser de 1,2 a 1,5 personas por vehículo en zonas urbanas; aumentar ese factor de ocupación fue nuestro objetivo.
2. Medición 360° de la huella de carbono en eventos: de 30 a 180 personas
La Brutal tuvo una medición 360° de los impactos ambientales del evento, se logró recopilar los datos de actividad de 14 proveedores. Pero lo más interesante fue cómo involucramos a los participantes.
A través de la Tiketera les enviamos el link de nuestra AppWeb antes, y con carteles QR durante la fiesta, los participantes pudieron calcular su propia huella de carbono individual. En la edición anterior del evento, solo 30 personas habían hecho esa medición. En esta edición, gracias a la comunicación previa y a los incentivos de la movilidad compartida, optimizamos la tasa de respuesta para el cálculo de Alcance 3 y llegamos a 180 personas midiendo su huella: 6 veces más que la fiesta pasada. Obtener una muestra representativa nos sirve para extrapolar las emisiones del transporte a la población total.
Cuando la sustentabilidad se comunica bien y se conecta con un beneficio tangible (como el premio por viajar con amigos), la gente participa. La sustentabilidad pasó a ser parte de la experiencia de la fiesta.
3. Copas reutilizables: minimizando plásticos de un solo uso
Cada entrada incluía, como regalo, una copa de vidrio. Esta decisión reemplazó a los vasos plásticos descartables, que son uno de los residuos más comunes en cualquier fiesta o festival; estos se usan una sola vez, se acumulan en cantidades enormes en pocas horas y terminan, en su mayoría, mezclados con otros residuos.
Es un ejemplo simple de cómo, desde el diseño, se puede integrar la sustentabilidad, evitar plásticos de un solo uso haciéndolo parte de la experiencia —una copa que el participante puede llevarse a su casa y reutilizar.
Esto también aligera la carga del sistema de separación de residuos, porque hay menos plástico de un solo uso circulando y menos volumen para clasificar al día siguiente.
4. Gestión de residuos: separación en origen y la regla del espejo
Antes del evento, se identificaron los principales tipos de residuos que se iban a generar según el tipo de fiesta, y se armó un sistema de separación en tres categorías: vidrio, plástico y metales. Además definimos los puntos calientes de última generación: zonas de alimentos y bebidas como las barras y foodtrucks, zonas de tránsito y el backstage.
Pusimos un foco fuerte en capacitar al personal que atendía las barras, porque son quienes generan y manipulan la mayor parte de los residuos durante el evento. Hacer parte a todo el equipo de trabajo te permite una mejor separación en origen
Usamos bolsas transparentes para los materiales reciclables y bolsas negras para los no reciclables, de forma que fuera visualmente fácil diferenciar, desde las bolsas transparentes, si los reciclables estaban contaminados con no reciclables.
La regla del espejo
Una de las herramientas que mejor funcionó fue la regla del espejo: en vez de poner un solo tacho de residuos, se colocan dos tachos espejados, uno al lado del otro. Así, el participante tiene que elegir activamente en cuál va su residuo, en lugar de tirar todo en el único cesto disponible. Cuando hay un solo tacho, todo se mezcla; cuando hay dos enfrentados, la persona decide. Ese simple cambio de diseño mejora muchísimo la calidad de la separación.
Al finalizar el evento, logramos recuperar 6 tachos de 200 litros de reciclables. Estos fueron retirados por la familia Fernando, quienes se encargaron de su tratamiento y enfardado para incorporar los materiales a un nuevo ciclo.
Los resultados: sustentabilidad que se puede medir
En números, La Brutal dejó cuatro aprendizajes que se pueden replicar en cualquier evento masivo:
- 6 veces más participantes midieron su huella de carbono respecto a la edición anterior (de 30 a 180 personas).
- Compartir el auto entre 4 y 5 personas reduce las emisiones de GEI y además te llevas un premio.
- Menos vasos plásticos descartables gracias a la copa de vidrio incluida en la entrada.
- 6 tachos de 200L recuperados para su reincorporación a la economía circular.
Estas acciones requirieron planificación previa, comunicación clara y diseño de incentivos, que es, en definitiva, como trabajamos en Zeroma para medir, reducir y comunicar la huella de carbono en eventos y festivales.
¿Querés que tu próximo evento también mida su impacto?
En Zeroma acompañamos a productoras, festivales y eventos de cualquier escala a medir su huella de carbono y a diseñar estrategias de sustentabilidad que funcionan en la práctica. Si estás organizando un evento y querés saber por dónde empezar, agendá una reunión.

