Cómo funciona el mercado de créditos de carbono en Argentina y de qué forma los eventos de entretenimiento o corporativos pueden compensar su huella sin caer en greenwashing.
Un crédito de carbono siempre financia un proyecto real: puede ser reforestar un bosque, capturar metano de un relleno sanitario o generar energía renovable. Cuando un artista o un evento compra créditos de carbono, en realidad está pagando por uno de estos proyectos, para compensar las emisiones que no pudo evitar.
Hace una semana, Argentina dio un paso clave hacia su inserción en el mercado de los créditos de carbono. Este objetivo abre una oportunidad concreta para la actividad agrícola, la forestal y otros sectores con capacidad de captar o reducir emisiones.
¿Qué es un crédito de carbono y cómo funciona el mercado?
Para entender esta puerta que empieza a abrirse en el país, primero hay que comprender qué es un crédito de carbono y cómo funciona su mercado. Se trata de un certificado comercializable que equivale a una tonelada de CO₂ equivalente evitada o reducida.
En su creación intervienen dos partes: quien financia un proyecto que evita o reduce emisiones, y quien compra ese crédito para compensar las propias. A lo largo de todo el proceso se aplican validaciones y verificaciones que deben garantizar la veracidad y la transparencia del sistema.
Tipos de mercados de créditos de carbono en Argentina
Hoy existen dos tipos de mercados: uno voluntario y otro regulado. En el primero ya hay más de 60 proyectos en Argentina. En el mercado regulado, que se rige por el Acuerdo de París, un crédito de carbono puede valer hasta cinco veces más que en el voluntario.
“Ese es el incentivo de tener un marco regulatorio: que los bonos de carbono que se generen en la Argentina puedan tener mayor valor”, señaló Flavia Royón, titular de la Comisión de Minería, Energía y Combustibles del Senado y principal impulsora del proyecto de ley.
¿Qué implicancia tiene en los eventos?
De este mercado participan organizaciones de todo tipo, desde aerolíneas hasta artistas de alcance global. Entre ellas también están los organizadores y productores que buscan incorporar créditos de carbono en sus eventos, un rubro con una particularidad: no tiene una sola fuente de emisiones.
Un evento reúne, en simultáneo, variables como el transporte de los asistentes, el montaje y la logística, el alojamiento de artistas y staff, el catering, el merchandising y la señalética, y la energía consumida in situ —sonido, luces y climatización—.
Bajo el estándar contable más usado, el GHG Protocol, la mayoría de estas emisiones entra en el Alcance 3: emisiones indirectas de la cadena de valor que están fuera del control directo del organizador. Suele ser, a la vez, la porción más grande y la más difícil de reducir.
¿Cómo se mide la huella de carbono en eventos?
En Zeroma medimos este proceso bajo el estándar GHG Protocol e ISO 14067, la misma metodología con la que certificamos las mediciones de eventos. El primer paso es definir el alcance: si se mide todo el evento, una sola jornada o categorías puntuales, y bajo qué alcances —1, 2 y 3— se clasifican las emisiones.
Después se recolectan los datos de actividad: consumo de energía, distancias de transporte de artistas, proveedores y participantes, cantidad de asistentes y otros indicadores relevantes. Esos datos se convierten a toneladas de CO₂ equivalente con factores de emisión estándar y adecuados a la región.
Recién ahí entra en juego la compensación, con créditos de carbono certificados para las emisiones que no se pudieron evitar. No debería funcionar como sustituto de la reducción, sino como su complemento.
¿Por qué compensar con créditos de carbono en eventos?
La utilización de créditos de carbono en eventos para compensar la huella no es un gesto simbólico: es un proceso técnico, con etapas y estándares que hay que respetar para que el resultado sea real.
Medir bien cada fuente de emisión, reducir los impactos y comprar créditos verificados es lo que separa una compensación genuina del greenwashing. Con el mercado argentino de carbono empezando a tomar forma, el trabajo de quienes se especializan en medirlo y gestionarlo es cada vez más determinante para que un evento pueda decir, con sustento, que compensó lo que emitió.
Casos concretos en eventos masivos de Argentina
Este proceso ya se aplicó en eventos masivos del país. El partido de Los Pumas frente a Escocia en Córdoba, con 35.000 personas, fue el primer gran evento deportivo carbono neutral de Argentina: se midió la huella completa, se usaron biocombustibles B20/B100 en los generadores y se compensó con créditos del Estándar Cordobés.
Bad Bunny, en sus tres fechas en River, gestionó toda su huella de carbono y generó indicadores de residuos, energía, combustibles y traslados del público, entre otras fuentes de emisión. También sumó el apadrinamiento de árboles en la Patagonia y compensó con créditos de carbono de Biocarbon.
Son dos eventos masivos en Argentina con un proceso similar: medir primero, reducir lo que se pueda y compensar solo lo que queda.
En Zeroma acompañamos a productoras, festivales y eventos corporativos a medir, reducir y compensar su huella de carbono con datos, metodología y transparencia. Si querés conocer el proceso para tu próximo evento, hablemos.

